lunes, 15 de diciembre de 2008

Compartiendo experiencias.

Hola a tod@s.

He revisado sus blogs y veo que ha resultado una actividad sumamente interesante y novedosa para la mayoría, a la vez que ha representado un reto. La incursión en el mundo de la tecnología, nos abre un abanico de posibilidades para crear y recrear nuestra práctica educativa. En este espacio comparto con ustedes una de las líneas que forma parte medular del Programa Sectorial de Educación Michoacán 2008- 2012, y que estamos tratando de impulsar, iniciando un proceso de reflexión sobre nuestra práctica, bajo la idea de procesos de transformación educativa donde la formación permanente ocupa un espacio primordial. Pongo a consideración este escrito que estamos construyendo y discutiendo con un gran número de maestros michoacanos. Partimos de la idea que la transformación no es algo ajeno a nosotros y que somos los profesores protagonistas directos, capaces de crear teoría pedagógica.
Saludos.
Martha Lilia

Transitar de docente a educador

LÍNEA ESTRATÉGICA: TRANSITAR DE DOCENTE A EDUCADOR


El tránsito del docente al educador exige un proceso permanente de cambio de la personalidad de los docentes-educadores, dirigido a propiciar la formación, trans-formación, autoformación y co-formación de los mismos, en un proceso continuo. No se trata de tener algunos espacios formativos e implementar algunas actividades más o menos periódicas sobre ciertos temas de interés. Se trata de crear un ambiente de reflexión permanente sobre el ser, el hacer y el acontecer del docente-educador, sobre su acción pedagógica cotidiana y sobre el impacto transformador de su actividad en el espacio escuela-comunidad, de modo que el centro educativo, estrechamente vinculado y comprometido con la comunidad, se vaya asumiendo como un espacio para la reflexión y, en consecuencia, junto con los miembros del colectivo escuela-comunidad, aprender a reflexionar, aprender a enseñar y aprender a aprender.

Formar es mucho más que adquirir nueva información. Formar es modificar las estructuras cognitivas hacia un estadio superior de explicación y comprensión del mundo, a la vez que los conceptos no sólo son “almacenados” en la memoria sino puestos en una relación teoría-práctica. Formar implica la transformación de las estructuras cognitivas existentes pero también la transformación de la realidad que se vive.

La formación como proceso de cambio del docente en educador se caracteriza porque:
Está dirigida a propiciar, además de la transformación, la autoformación y la conformación, donde el autoaprendizaje es voluntario y sentido como una necesidad tanto profesional como de servicio y se realiza colectivamente entre docentes-educadores y entre éstos y la comunidad.
Se origina en las necesidades del docente, la escuela y la comunidad.
Obedece a una razón ética.
Tiene una visión integral, holística y globalizada, en el sentido que no solo la asume el docente sino que integra escuela-comunidad y currículo.
Propicia la creatividad y la innovación del trabajo docente transformador, en todos los aspectos de la labor educativa y no únicamente en cuanto a contenidos o tópicos puntuales del currículo o estrategias preelaboradas.
No es lineal, sino un proceso que se construye en la escuela, con la participación dialógica y multilateral de los actores del hecho educativo como fenómeno comunitario
Convierte a la unidad educativa escuela-comunidad en un espacio de formación y reflexión.
Apunta e induce hacia la auto-organización.
Las problemáticas pedagógicas se colectivizan y permiten el crecimiento profesional a partir de las experiencias compartidas.
Consolida el cooperativismo, la solidaridad, el respeto los otros y sus experiencias y reivindica el dialogo de saberes, permite la autonomía del docente, construyendo su soberanía cognitiva.

La formación permanente, entendida como un proceso continuo de aprendizaje durante toda la vida, tiene como finalidad desarrollar un educador que pueda:
Ejercer y fomentar una actitud crítica respecto a las realidades y cambios educativos de su ámbito escuela-comunidad y propiciar su análisis y replanteamiento.
Realizar y promover los procesos individuales y colectivos de autorreflexión como instrumento para la transformación de su quehacer pedagógico.
Proponer innovaciones pedagógicas con base en la investigación realizada en su entorno comunitario.
Conocer y practicar en su quehacer pedagógico las teorías del aprendizaje más relevantes y actuales.
Integrar las diferentes materias, asignaturas y áreas curriculares en un marco de globalización a fin de apoyar el aprendizaje significativo.
Desarrollar y consolidar, a través de su propia formación, una personalidad de educador con un sólido perfil de conocimientos, saberes, habilidades, destrezas y actitudes.

En esta perspectiva, es necesaria la autoformación de docentes capaces de analizar sus propósitos, de escoger y generar estrategias de enseñanza-aprendizaje, de atender y enseñar conceptualmente los contenidos, dimensionándolos y enriqueciéndolos en los aspectos procedimentales y actitudinales; docentes que interactúen en el mundo sociocultural de sus alumnos y alumnas, para compartir con ellos su quehacer, además de conocer sus orientaciones cognitivas.

Así, la sola capacitación, el adiestramiento o entrenamiento en metodologías específicas, la actualización, etcétera, pueden ser puntos o momentos más o menos importantes en el largo proceso de formación, pero carecerán de sentido si no están articulados en un programa formativo más ancho y más profundo.

Los enunciados anteriores, presentados de manera muy concisa, han sido construidos desde posiciones teóricas críticas y rigurosamente constatados a lo largo de su práctica. En particular, entrañan una crítica a la didáctica tradicional y a las formas más rudimentarias de la tecnología educativa. Esta propuesta se inscribe en la perspectiva social crítico-emancipatoria, de donde surgen un conjunto de principios socioeducativos, pedagógicos y de organización colectiva de la formación permanente:

1. Formación permanente: proceso en el cual el ser humano aprende durante toda la vida. Es decir, se asume como aprendizaje permanente.
2. Los cuatro saberes:
· Transdisciplinariedad y globalización de los aprendizajes.
· Constructivismo, en sus mejores fuentes y expresiones, como la teoría psicopedagógica articuladora.
· Interacción social constructiva, partiendo del acervo comunitario y la diversidad lingüística.
· Aprendizaje significativo y asunción del rol del docente como facilitador-mediador.
3. Reflexión desde la práctica: toda práctica pedagógica es producto de la reflexión, del consenso. A cada acción le corresponde un acto de evaluación y de sistematización de la experiencia.
4. Autonomía: cada colectivo debe construir su proceso de formación, de acuerdo a su realidad, motivaciones y posibilidades.
5. Autoformación: concebido como un proceso en el cual el hombre aprende, individual y colectivamente, impulsado por sus motivaciones intrínsecas (investigando, creando, construyendo) y en interacción permanente con su contexto.
6. Centrado en la escuela-comunidad: focalización del espacio natural donde se desarrolla el hecho educativo y donde convergen todos sus elementos, sus autores y actores, entre otros.
7. Investigación: el docente, a partir de la práctica pedagógica, construye conocimientos para transformar su entorno.
8. Aprendizaje cooperativo: se aprende compartiendo conocimientos (experiencias, estrategias, actitudes, concepciones…) de los actores y autores del hecho educativo.
9. Centrado en la práctica pedagógica: se inicia en el proceso pedagógico originado en el aula vinculada a la comunidad, sintetizado en los proyectos pedagógicos comprometidos, también, con el contexto social.
10. Horizontalidad y democracia: entendida como la participación entre iguales y como proceso de autodeterminación respecto a las instituciones.

Es necesario decir algo más sobre el concepto de competencias educativas. Dicho concepto ha sido apropiado por las perspectivas teóricas de la tecnología educativa y por algunas de las prácticas de la didáctica tradicional.

En el ámbito educativo, para el docente competencia significa (o debiera significar) la capacidad no sólo de transmitir información sino el dominio del tema, su exposición, el porqué del tema y el porqué de la exposición. Pero hay algo más: la competencia en educación, tanto para el educador como para el educando, es (o debiera ser) la integración de conocimientos, habilidades y porque la transformación de las estructuras cognitivas, la metacognición y la transformación de la realidad no son posibles sólo con conocimientos librescos.

Es menester criticar los usos inadecuados del concepto competencia educativa, en particular, desligarlo de las nociones de ‘competitividad’, “contienda”, “rivalidad”, “emulación”, “triunfo” y otras semejantes. Es igualmente necesario conocerlo más a fondo y saberlo aplicar en aquellos casos en que sea pertinente.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Un reto interesante

Hola a tod@s.

Bienvenidos a este espacio. La Especialidad en Competencia Docentes para la Educación Media Superior, en este segundo módulo, nos brinda la oportunidad de vivir una experiencia virtual que seguramente será para todos muy enriquecedora.

A través de este medio podremos comunicarnos con otros y compartir ideas, opiniones, visiones, conceptos, fotos, inquietudes, aspiraciones y aprendizajes.

La mayoría de nosotros nos formamos en una época donde no existía esta herramienta y hoy, enfrentamos este reto que nos permitirá actualizar nuestros conocimientos y adquirir las habilidades tecnológicas para utilizar pedagógicamente las nuevas tecnologías de la información y la comunicación.

Además de aprender los aspectos relacionados con la RIEMS, estaremos compartiendo tiempo y espacio conformando una comunidad virtual que nos permitirá avanzar personal y profesionalmente.

Emprendamos juntos esta aventura, apoyándonos mutuamente al compartir los conocimientos que cada uno pueda aportar para el desarrollo propio y de los demás.

¡Manos a la obra!


Martha Lilia